Con respecto a las posturas de sumisa, no las he practicado mucho. Solo me puse el Martes a la noche un rato, en casa frente al espejo. Practiqué las cuatro posturas arrodilladas, y luego las restantes de sentada y parada.
Lo más difícil es recordar el número sobre que postura corresponde. ¿ Porque AJ no me enseñó las posturas que empiezan con el número 20?.. Vaya una a saber. Se lo preguntaré.
Así que no estuve más de 15 o 20 minutos, arrodillándome, parándome o sentándome frente al espejo. En cada posición que adoptaba, me miraba y la verdad, que no podía decir si lo hacía bien o mal, o que falla tenía. Sin duda, debe ser una tercera persona quien evalué si el cuerpo está recto, si la cola va más adentro o fuera, etc., etc.
Tampoco creo que todo este tema de las posturas es para escribir un libro, así que no le daré mucha más importancia de lo que realmente tiene. Es importante para AJ, así que es preferible que sea ella quien me corrija.
Sin embargo, entiendo que permanecer por un tiempo en una postura, quieta, expuesta, desnuda, requiere una conducta, una disciplina, que se irá ganando poco a poco.
Lo que sí te hace sentir, es una humillación total. Sirve para recordar a cada segundo, cuando alguna parte del cuerpo desea cambiar de posición, que no lo puedes hacer.
Que debes permanecer quieta, hasta que AJ lo decida. Se sufre hasta en las cosas más simples, pero cuando estás en una postura se sienten muy profundas.
¿ Saben lo que es que te pique alguna parte del cuerpo, o algo, y no lo puedas controlar?. Es una pavada, pero cuando lo sufres parece ser lo más importante en ese momento.
A pesar del poco tiempo que practiqué frente al espejo, he estado repasando mentalmente las posiciones, para no equivocarme. Cuando viajaba en coelctivo, cuando caminabapor la calle, o en mi trabajo... flotaban por mi cabeza las posiciones, y tratando de recordar el número que les asignó AJ.
Lamentablemente, AJ tuvo algunas complicaciones el Jueves, así que el examen se postergó para el Viernes. Obviamente, también se postergó un día más mi abstinencia sexual, cosa que no me hizo mucha gracia.
Las órdenes para ese Viernes eran que debía esperar a AJ vistiendo lo que ella llama el uniforme de sumisa –Toda desnuda, excepto las medias negras y las sandalias de taco alto-.
Y cuando ella tocara el timbre, me debía poner el abrigo e ir a abrirle la puerta de la planta baja de esa manera.
También otra cosa me extrañó: era lógico que el día Jueves nos veamos en mi casa – Ya que ella no está sola en la suya- Pero al haberse prorrogado la cita para el Viernes, no entiendo porque ella no me invitó a su casa, y seguimos fijando como lugar de encuentro la mía.
Bueno, tampoco le tengo que estar buscando la explicación a todo.
El Viernes, ni bien llegue a casa, me cambié – Más que nada me desnudé usando el uniforme de sumisa - y traté de arreglar un poco mis cosas, para que estén lo más prolijas posibles cuando venga AJ.
Igual, hice un poco de trampa: Me puse por arriba un saco de lana. La casa estuvo sola todo el día, y hacía frío. Debía esperar un poco de tiempo hasta que se calentaran las habitaciones con la estufa.
AJ llegó casi a horario. Lo primero que hizo cuando llegó fue ordenarme a quitarle y guardarle su abrigo, carteras, y luego, frente a ella me hizo quitar el abrigo.
No perdió mucho el tiempo. Se sentó en mi sillón, me pidió que le alcance una lapicera y una hoja para escribir y me hizo permanecer parada a casi dos metros de ella.
Comenzó a darme las instrucciones:
El examen de las posiciones, perrita -comenzó a decir- se evaluará de la siguiente forma: Si obtienes menos de 7 puntos, serán 4 horas de castigo continuo, aplicados por tu Ama. Y el castigo comenzará ni bien termine el examen.
Ahora, si obtienes 7 o más puntos están aprobada. Eso significa que tendrás el privilegio de ser cogida por tu Ama. Pero si tu puntaje es menor a 8 puntos, debes tener 30 minutos de castigo, Si el puntaje está entre 8 y 9 puntos, el castigo será de 20 minutos, y si es mayor o igual a nueve, no tendrás castigo.
Si te equivocas de postura, no tendrás puntos. Si la postura que adoptaste es la correcta, tendrás 5 puntos, y los restantes 5 puntos se te darán en función de la perfección en la postura. Te ordenaré hacer 10 posturas, y promediaré con ellas.
Era lo que yo suponía... Si no me equivocaba en la postura adoptada, tenía el 50% de los puntos ganados. Ahora, si me equivocaba, aunque sea en una sola postura, sería casi imposible aprobar el examen, porque es muy difícil promediar correctamente para levantar un cero.
Empecemos- me dijo- : ! Dos!...
Y yo me arrodillé, manos en la nuca. Recta. Ella se paró, y daba vueltas alrededor de mí, sin quitarme los ojos de encima. Sentía el taconeo en el piso, y notaba como ella caminaba muy lentamente. Cuando terminaba de dar una vuelta, volvía al sillón, y escribía mientras hablaba: -De los 10 puntos asignados, pierdes dos por no tener la boca semiabierta, y otros dos por tener los codos adelantados, fuera de la línea del cuerpo. Puntaje: 6 perra...!
¡Y yo que sabía lo de los codos.!.. Me empecé a poner nerviosa... No venía tan fácil como me lo imaginaba.
Treinta y Tres!.. Me incorporé, me senté en el sillón, y expuse mi sexo hacia ella... Quince o veinte segundos sin moverme, hasta escuchar el veredicto de AJ: ¡Siete y medio perra!...
Me tomó las diez posturas. Solo que las últimas tres eran repeticiones de las peores posturas que había hecho. Esto me permitió corregir algunos errores iniciales, y poder mejorar mi puntaje. Los últimos fueron todos entre 8 y 9 y medio.
!Bien perra!.. Promedio general 7,50 puntos... Ahora te ganaste ser follada por tu Ama y 30 minutos de castigo. – Dijo tirando casi la lapicera y la hoja en el sillón.
¡Rápido!.. Busca 8 broches de ropa.
Ya me imaginaba por donde venía lo del castigo. Fui a la cocina y le traje los 8 broches. Eligió 4 y descartó los restantes.
Me hizo tocarme los pechos por unos minutos, parada, frente a ella. Y cuando ella decidió que era suficiente, me dijo: !Once!.. Casi gritando. Me abrí de piernas, manos a la nuca.
Cierra los ojos y concéntrate, perra. Asimila la molestia, el dolor. No te muevas, aguanta... Porque si no tendremos que empezar de nuevo.
Estuvo unos segundos frotándome uno de los pezones, y cuando me los endureció, inmediatamente me aplicó el broche sobre él. Suspiré, asimilando el fuerte dolor inicial. ¡Aguanta Perra!... Quiero sentirme orgullosa de ti.
Luego hizo lo mismo con el otro pezón, para posteriormente, volver a sentarse, y hacerme adelantar, hacia ella. De esa forma, quedé casi parada entremedio de sus piernas.
Ella apenas bajando un poco su rostro, tenía mi sexo a frente.
Me estuvo un tiempo acariciando, sin penetrarme, y al final me pellizcaba, y tiraba hacia abajo mis labios, y me adhería los borches en cada labio.
Me dio algunos golpes en el trasero, cuando vio que mi boca no estaba entreabierta, o mis piernas no estaban rectas. Me era muy difícil sostener la posición, por la presión que sentía en mis pechos y labios vaginales.
Mientras me tenía en esa posición, y a propósito, se comenzó a desnudar completamente delante de mí.
Y cuando logró todo su cometido, fue en busca de su cartera, y sacó de ella la prótesis, con ajustador. La misma que había usado la otra vez.
Me llevó hasta mi mesa, me hizo inclinar, de tal forma de solo apoyar mis manos sobre ella. Y sin advertencia previa, sentí como palpaba mi sexo con sus dedos, para posteriormente intentar la penetración con la prótesis.
Me comenzó a follar, pero muy lentamente. Lo suficiente para excitarme, pero no lo suficiente para poder descagarme. El dolor en mis pechos se iba incrementando, mucho más rápido que en mis labios. Me mordía los labios ( de la boca) .. por el dolor, y por el placer... De repente, se detuvo:
Treinta minutos, perra...! Y me quitó los broches de los labios. Tu castigo está cumplido, y ya también te he follado, así que no te debo nada. Pero si quieres que te siga follando tienes que dejarte los broches en los pezones... ¿ Qué decides?
-Siga Ama.
-¿Siga que?
-Siga penetrándome, Ama.
Y volví a sentir la prótesis abriéndose paso en mi intimidad.
Lentamente.. profunda.
- Te penetraré cada vez que escuche salir de tu boca la frase: ¡Soy una puta!... -y dejó de moverse-.
- Soy una puta. ( Un empujón)
- Soy una puta. Soy una puta... (dos empujones)
- Y cuando más fuertes lo digas, más profundo irá la pija dentro de ti. Así que tu decides, la frecuencia y la profundidad.
- Soy una puta... Soy una puta. Soy una puta.
Y el pene entraba y salía, entraba y salía... y cuando más fuerte lo decía, más profundo llegaba. Solo era cuestión de encontrar el ritmo adecuado, lo cual no me llevó mucho tiempo.
Ya mis gritos retumbaban en el ambiente, mis pezones pedían clemencia, y mi boca no paraba de autohumillarme, pero de mi entrepierna salía la humedad provocada por mi total excitación. Sentía como los mulslos se me iban humedeciendo.
- Debes pedir permiso para correrte perra. Nada sin mi autorización.
Sí Ama... Soy una puta. Soy una puta...
Luego de un tiempo, donde se escuchaba solo mi voz,sentí que mi momento llegaba. Ya no me importaban los broches, los pezones, solo era cuestión de descargarme.
- Ama. Pido autorización para mi orgasmo.
- Denegado perra. Espera un poco.
- Soy una puta. Soy una puta. Pido autorización Ama...
Esperó un par de minutos y me ordenó:
- Córrete puta.
Sentí como tomaba cada broche con una de sus manos, y al ritmo de mis palabras. – que ya eran gritos histéricos- me abalanzaba penetrándome.
Dejé de autohumillarme, y largué un grito incontrolable de loba en celo provocado por mi orgasmo, mezclado con vibraciones, temblequeos, espasmos incontrolables.
Pero al mismo tiempo, sentí una fuerte presión hacia abajo en mis pechos, provocado por el desprendimiento rápido y violento de los broches, los dos al mismo tiempo.
Gozaba de abajo, sufría de arriba. Casi con la misma intensidad.
Ese grito fuerte, ya era una mezcla de placer y dolor... Tremendo placer, y tremendo dolor. Felicidad extrema, y algunas lágrimas en mis ojos... Perdí el control, y me dejé vencer los brazos, apoyándome directamente sobre la mesa.
El trabajo de AJ cesó, el dolor inicial tan fuerte fue menguando poco a poco, lo mismo que las palpitaciones por mi orgasmo. Fue de lo más placentero que he tenido en mi vida, salvo por el dolor de mis pechos.
- Quiero otro, perra. Seguido.- Ayúdate con la mano.
- Soy una perra puta. Soy una perra puta... (de nuevo el mismo verso).
Y mi dedo que, acompañando los movimientos de la prótesis, jugaban con mi clito.
Aj no se cansaba... Acompañaba cada palabra mía con una penetración, con un movimiento de su pelvis, presionándome y adecuando la profundidad y fuerza a al sonido de mis palabras. Palabras que significaban, más que su interpretación literal, una súplica.
Volví a pedir autorización, y dos veces me fue denegada...
Para no correrme sin autorización, mis palabras salían de mi boca más espaciadas, menos fuerte, y mi dedo descansaba....
Pero a la tercera, con la autorización de AJ.. volví a masturbarme, a gritar, a no parar de hablar... y entregarme al placer de un orgasmo... menos profundo, pero largo largo.... casi interminable.
Exhausta, con la respiración entrecortada, pedí autorización a mi Ama para sentarme...
AJ dijo: ¡Treinta!.. Y ya sabía a que se refería.
Me sentía muy cansada, sin fuerzas, y tarde unos buenos minutos en recuperar la respiración. Todo hasta que AJ, estando sentada frente a mí, se abrió bien de piernas y señaló con su dedo índice su sexo.
Sobraban las palabras. Ya sabía a que se refería. Era la hora de ella.
Luego de haber "cumplido" con mi Ama, ella dejo de llamarme “perra” o “perrita” y comenzó a llamarme por “elisa”.
Eso significaba que ya no estaba bajo sesión, pero me advirtió que las formas de protocolo, las debería mantener.
Me hizo llamar telefónicamente un delivery y encargar una pizza grande.
Ella, mientras tanto, se quedó sentada en el sillón, con las piernas recostadas sobre el , al tiempo que yo ponía la mesa (en la misma mesa que recientemente me había cogido).
Me hizo ir a atender al chico del delivery de la misma forma que fui a abrirle a ella. Toda desnuda, solo vistiendo mi tapado.
Mientras cenábamos, estuvimos hablando de varios temas, entre ellos, ella me comunicó que decidió pasar la noche en mi casa. Obviamente, ni permiso que me pidió.
La verdad que me sorprendió. Pensé que a la noche, se iba a ir a su casa, pero bueno, en cierta forma me puse contenta por estar con ella toda la noche.
Me dijo que se quedará hasta la mañana, y que me permitirá ir al club con mis amigas, pero esta vez no quería que salga el Sábado a la noche, y vaya a su casa.
- Tendrás una buena excusa para decirles a tus amigas, me supongo.
Entendí que se refería a ese supuesto chico, inexistente, que uso de excusa para ausentarme de alguna salida con mis amigas.
La verdad, no me preocupé por no poder salir con las chicas el Sábado por la noche. Si la tenía que ver a AJ mejor. Pero ya palpitaba que me esperaba un largo y sorpresivo fin de semana. No sabía que me esperaba, pero si que iba ser algo "grosso".
Luego que ella tomara el café posterior a la cena, me hizo sentar en posición número 30 y estuvimos charlando otro rato más.
En una parte del a charla, AJ me comentó que debía esmerame más en la forma de redactar las entradas al blog. Me dijo que omitía algunas cosas importantes, que los relatos no eran lo suficientmente detallados, que resumía mucho, y que muchas veces solo me limitaba a desarrollar los hechos, pero que le daba poca importancia a mis sentimientos, mis pensamientos, etc... Me sugirió que vaya mejorando, sino me debería castigar.
No voy a poner en discusión lo que ella dice, pero realmente yo no lo veo tan así. Igual, me esmeraré para mejorar esto.
Pero antes de acostarnos, AJ me ordenó que, una vez que entraba en la habitación ( mi habitación), tenía prohibido salir de ella sin su permiso. No sé cual era el objetivo de esa orden. Pero por las dudas, y para no tener que despertar a AJ a la mañana, traté de ir al baño, tomar agua, lavarme los dientes, etc.
Le pedí a AJ que me dejarar dormir con una pantalón largo, medias, y un buzo ( Como acostumbro en estos días de frío), pero me hizo sacar las medias del uniforme y dormir totalmente desnuda. Ella durmió en ropa interior.
Igual, no tuve frío. Dormí totalmente tapada y con AJ alado.
Al poco rato, quedé profundamente dormida.
.....
A la mañana siguiente, luego de desayunar, tuve que perdirle permiso a AJ para tomar una ducha, -tal como acostumbro a la mañana- lo cual me lo concedió.
Pero previmente, estuve seleccionando con ella la ropa que que iba a poner. Obvimante, como iba al club, la ropa seleccionada era mi campera deportiva y pantalón de frisa, una remera de manga larga, medias y zapatillas.
Ella me dijo que me esperaba para llevarme al club, así que me fuí derecho a tomar la ducha.
Cuando saldo del baño, y vuelvo a la habitación, no solo tenía las prendas que me tenía que poner sobre la cama, sino que también AJ me escogió la ropa interior, una bombacha blanca ( de las vedettinas que puedo usar para hacer deporte) y un corpiño blanco también.
AJ no me dejó llevar ropa para cambiarme en el bolso. No quería tampoco que me duche en el club luego de jugar.
Salimos de casa y ya en el auto, nuevamente fuí advertida por ella por viajar con las piernas cerradas- Es la costumbre-. Salvo que esta vez - me dijo- y para que no me olvide de nuevo, me someterá a un castigo. Y ese castigo será a la noche. Espero que no sea muy severa conmigo.
Apenas un rato antes de llegar, y mientras estaba parada esperando un semáforo, me ordenó que abriera mi bolso y le entregue las llaves de mi casa.
¿ Para que Ama?.. -le pregunté toda extrañada con ese pedido.
Quiero que cuando salgas del club,- me contestó- vayas directamente hacia mi casa, sin poder pasar por tu departamento. Te espero a más tardar a las 7 de la noche en casa. Si vienes más temprano, me avisas. ok perrita?
No con muchas ganas, le dí las llaves. Eso significaba que, si o sí, debía ir a la casa de AJ., sin escala previa.
Me hizo bajar dos cuadras antes de llegar al club.